Esta semana va a definir el Gobierno qué empresa va a hacer las inyecciones de cemento en la presa lateral N° 3 de El Cadillal, afectada por filtraciones y por asentamiento de terreno.

Tras la definición, entre una UTE y dos empresas (las tres fueron seleccionadas por el mismo Gobierno para que hagan sus propuestas), comenzará una carrera acelerada para hacer la obra en medio de una crisis de agua: en principio, se va a afectar la provisión de agua del Cadillal para riego y para industria y se procurará terminar la obra antes de la temporada de sequía y calor, desde julio-agosto.

A esto se agregan dos problemas más: uno, que para evitar que se llene el embalse con las lluvias de este verano (desde ahora hasta abril) habrá que mantener abiertas las compuertas que están abajo del murallón, con lo que podrían enviarse fuertes correntadas al río Salí y podrían verse afectados los puentes que conectan la capital con el Este; y dos, que aunque se concluyera la obra antes de junio no habría ya posibilidades de contar con el dique para proveer líquido a industria y riego antes de la próxima temporada de lluvias, a partir de diciembre de este año o enero de 2024.

La dura cota 601

Pero todo son por ahora especulaciones. Una cosa clara es que ya se está tratando de mantener el dique con poca agua, por debajo de la cota 601, que es muy baja (el embudo se encuentra en la cota 607,5 y el murallón está en la cota 615) y eso ya anuncia que habrá escasa agua para riego y para la industria.

Esto se hace por consejo del especialista Roger Bremen, que dijo que hay riesgo, ya que la cifra normal de asentamientos es 3 mm por año; en 2021 hubo 30 mm y en 2022 fueron 70. Eso disparó las alarmas y puso en el centro de la escena el nivel de la cota 601.

Gracias a esa baja del nivel del embalse, se pudo apreciar la presa 3, cuyo piso está prácticamente seco (aunque por debajo siga habiendo filtraciones), como se vio en las fotografías que muestran la chimenea al sur del embalse, que normalmente está bajo el agua.

Ahora bien, ¿cómo se mantendrá ese nivel bajo del embalse, si ya estamos en temporada de lluvias? Abriendo las compuertas de la usina para que salgan los dos chorros que cada verano hacen un espectáculo para los visitantes del Cadillal.

Pero ahora, según explicó el legislador José Ricardo Ascárate en el recinto, podrían volcarse por lo menos 50 m 3 por segundo, un chorro que de mantenerse constante podría afectar cuatro puentes abajo: el ferroviario, el Barros, el Lucas Córdoba y el de la Autopista. Explicó que los dos centrales que unen la capital con Alderetes y La Banda del Río Salí tienen varios vanos entre pilares a lo largo de unos 240 metros. Uno tiene ocho tramos y el otro nueve, pero por distintos motivos se embarrancó el río, se lo hizo más profundo y pasa solo bajo dos y tres tramos en los puentes. Así, aguantan una presión de hasta 10 m3/seg, dijo. Advirtió que el agua encajonada va a socavarlos y puede romperlos. Ya el Lucas Córdoba estuvo clausurado dos veces por arreglos causados ese motivo en los últimos 45 años. En la sesión, Ascárate mencionó que hay un galpón y otras estructuras colocadas en la barranca del río junto al puente, del lado de la Banda del Río Salí. Federico Masso le reclamó al intendente bandeño su responsabilidad por eso.

Zona que no se debió urbanizar

Este es el riesgo fuerte, además del de la sequía. El otro que generó fuerte debate político, el de que vaya a inundarse la ciudad, parece que es lejano, ya que la presa N° 3 fue pensada para descargar por ahí agua y no por el murallón, de modo que lo que podría verse afectado es la zona que va hacia el Vallecito, que, según Ascárate, nunca debió ser urbanizada ni poblada. En el power point que presentó la sesión mostró como estaba vacía la zona bajo la presa 3 y la presa 4 en 2002 y cómo ahora están llenas de casas, muchas ellas del barrio nuevo que atrae veraneantes al oeste de la ruta 347, entre la comisaría y la rotonda. Hace 20 años eso era terreno llano.

En la hipótesis de la falta de agua, Ascárate planteó hacer tablestacados o muros metálicos en la zona de las presas 3 y 4, para manejar desde ahí la altura del agua, sin tener que reducir a niveles drásticos el nivel. Pero lo suyo fue una presentación, no la discusión en el seno del Gobierno sobre lo que hay que hacer. ¿Llegará ese debate?

Cambios de planes

Ya el Gobierno cambió sus ideas desde el comienzo de año, cuando se iba a hacer una tarea precaria de limo arenoso –surgida de un estudio hecho con la Universidad de La Plata- con fondos de la Provincia, a la espera de la obra definitiva, a cargo de la Nación. Pocos días después se dijo que no se iba a hacer esa obra chica y que la Provincia se haría cargo de la obra grande, a cambio de cobrarle después a la concesionaria del dique, Hidroeléctrica Tucumán, el dinero que se vaya a gastar, sin que se haya preguntado si en el convenio de concesión figura un seguro o un fondo de garantía para estas emergencias.

Tampoco hubo debate sobre la responsabilidad del Orsep –organismo nacional de control de presas- sobre el descuido de la Hidroeléctrica ni de la misma Nación. Nadie dijo nada; la Provincia organizó de apuro un llamado de contratación directa (el Gobierno decide a qué empresas va a invitar) con la justificación de la urgencia por los asentamientos/filtraciones y ese apuro dejó sensaciones cruzadas.

Los legisladores opositores criticaron la convocatoria a las empresas (a partir de informes periodísticos aparecidos en la política on line, con lo que no se sabe si las críticas tienen o no asidero), pero aprobaron la iniciativa oficial, con excepción de José María Canelada, que dijo que el modelo de gestión “es el de la desidia”. Después se supo que la misma Hidroeléctrica cuestionada había hecho un informe sobre las empresas que podrían hacer la obra.

El apuro

Pronto se definirán estas dudas y se sabrá qué empresa se hará cargo. Sólo una –la UTE- se acerca a los $ 700 millones. Las otras cotizan más cara la obra. ¿Hacía falta el apuro? ¿Por qué no estaba esta obra en el marco del programa de obras, si hacía falta? ¿La obra de electrificación que viene a inaugurar el martes el Presidente –por $ 1.100 millones, que ya habrían sido pagados- era igual de prioritaria y figuraba en un programa de gestión?

Tal vez no sean desprolijidades y se trate de tiempos. A fin de cuentas, hay cosas que se planean, otras que surgen de golpe y desafíos que plantea la realidad: en sólo dos días se rompieron dos puentes, un tercero viene siendo reparado y hubo susto con una cuarta estructura. El fantasma del ex gobernador José Alperovich –al que se le cayeron una docena de puentes allá por 2015- vino a recordar que acá se pueden anunciar muchas obras pero que se hace agua en lo que hace a mantenimiento, y por eso se rompen o se caen. En el caso del Cadillal, por ahora, se ha podido culpar a la Hidroeléctrica. Habrá que ver si surgen otras responsabilidades en las próximas semanas.